Pisco o un trago de sol, digo Chicha.

Mustango, Navegante Insomne, Principal — By on Abril 13, 2011 at 11:10 am




Por A.Mustango.


La palabra Pisco en Sudamérica, vamos a ver dijo Andrés y lo hizo otra vez pero al través.
En Perú:


Pisco, ciudad y puerto de la Región Ica, en el Perú.
Pisco, subdivisión territorial de la provincia de Pisco, en el Perú.
Pisco, subdivisión territorial del departamento de Ica, en el Perú.
Piscobamba, distrito de la Región Apurímac, en el Perú. En quechua significa territorio de las aves.
Piscobamba, distrito de la Región Ancash, en el Perú.
Piscocancha, pueblo de la Región Cuzco, en el Perú.
Piscococha, pueblo de la Región Lima, en el Perú.
Piscocoto, pueblo de la Región Lima, en el Perú.
Piscohuasi, pueblo de la Región Ancash, en el Perú. En quechua significa casa de las aves.
Piscopampa, distrito de la Región Arequipa, en el Perú.
Piscopampa, distrito de la Región Huancavelica, en el Perú. En quechua significa pampa de las aves.
Piscotuna, pueblo de la Región Ayacucho, en el Perú. En quechua significa fruta de las aves.
Piscoyacu, pueblo de la Región San Martín, en el Perú.
Pisco Pucara, pueblo de la Región Arequipa, en el Perú.
Pisco Lerca, pueblo de la Región Piura, en el Perú.
Piscos, pueblo de la Región Ancash, en el Perú.
Huatapisco, pueblo de la Región Cuzco, en el Perú. En quechua significa ave atada.
Los Piscos, pueblo de la Región La Libertad, en el Perú.
Río Pisco, pueblo de la Región Pasco, en el Perú.
San Juan de Pisco, pueblo de la Región Ancash, en el Perú.

En Chile:

Pisco Elqui, pueblo de la IV Región de Coquimbo, en Chile. (Hasta 1931 se llamaba la Union)

¿Conchudos no?

Sin embargo en Perú el aguardiente de uva llamado Pisco lo consumen cuatro gatos y en Chile lo deben consumir los cuatro Galos más  5 millones de rotos. Aunque ya en la novela “Adiós al Séptimo de Línea” que data de 1890 el mapocho Jorge Hinostroza  cuenta como la infausta oficialidad chilena  regaba sus coletos  con el trago peruano que encontraron al invadir Moquegua, lo cierto es que los mapochos  se han apropiado de su origen, nombre y fama. Lógica justicia, ellos se dedicaron a industrializarlo para llevarlo a Europa mientras que los peruanos nos rascábamos la chancaca, demás esta decir que hasta hace unas décadas ni bola le dábamos al pisco. Mientras aquí se producen actualmente unas cincuenta mil hectáreas de vid en Chile ya pasaron del medio millón.

Ahora en el Perú, se ponen las pilas porque la exportación de pisco rinde, entonces unos señores de abuelos italianos la quieren hacer linda, nos venden el cuento a los demás, fabrican una campaña nacionalista envidia de Antauro Humala, y nos convencen de que una botella de pisco debe estar mínimo en el escudo nacional encima de la conchacopia de la abundancia, pero lo mismo va a  dar porque ahorita los chilenos les compran sus viñedos en la costa y ahí vamos a ver cuanto les pesa la bandera roja y blanca.

Si realmente quisiéramos tener una bebida nacional agarremos a ese noble trago llamado Chicha de Jora, maíz sublevado y fermentado, superior al pisco partiendo del hecho de que es posible amamantar a un bebé con chicha de jora para que crezca sano y fuerte, el que no me cree que se visite Catacaos para que vea como los  niños tienen por costumbre correr por el desierto hasta la playa de Colán y regresar frescos para el almuerzo, la leche Gloria con que han engatusado a las mamás del Perú por medio siglo solo ha servido para que criar una generación de quebradizos jugadores de fútbol que no van a ir a un mundial nunca porque se la pasan lamiendo el pasto. Dale chicha a tu sobrino de un año y vas a ver que se pone a techar el amauta con cemento puzolanico ¿Te atreverías a  darle pisco para que crezca sano y fuerte?

La Chicha de jora es antigua, ritual, considerada sagrada, tiene tradición y muy  antiguas raíces. Era servida en vasos de oro para los incas quienes tenían más clase que los aventureros sanguinarios, apestosos, ignorantes y bárbaros españoles y genoveses que trajeron solo borrachos. ¿Cómo podemos comparar un producto como el pisco que les servía para intoxicarse hasta el rábano con nuestra champaña fortificante que te entonaba para que claves tu taquitaclla con más fuerza? Tú le echas un vasito de chicha a tu cactus y este se transforma en un cactuzaso con flores siete colores, échale tres gotitas de pisco para que veas, el cactus se convierte en mierda en dos segundos.
Beber chicha de jora es mejor que beber vino, yogurt o hasta agua pura, retrasa el envejecimiento, tersa la piel, elimina el colesterol malo, mata los piojos,  humecta la pichula, combate el cáncer -¿Has visto a los incas que tengan problemas de cáncer? – y es compatible con el ejercicio físico; en mi pueblo Lámud se usa la chicha tipo energizante para construir carreteras donde puedan pasar  aviones Hércules, que no quieran pasar ya es cosa de ellos, se usa para detener la crecida de los ríos y para construir las torres de las iglesias. Tómate media botella de vino y después siembra cuatro frijoles a ver si puedes. Tómate un porongo de chicha, esa que es fresquita, dulce, amarga, con esa mixtura de sabores que ya quisiera la flor de la canela embadurnada en miel de picarones, esa chicha treja que hace correr a la sed de una patada, esa bebida que es medio cerveza medio vino que te emborracha como a Noé recién bajado del arca y con ganas de calatearse, tómate sin miedo adentro al coleto, al mismo tiempo que te quita el sarro de los dientes te sirve de antiácido, tómate un porongo y vas a ver que no paras hasta dejar embarazado a medio pueblo, incluyendo las monjas practicantes holandesas que siempre encuentras en los montes buscando al Espíritu Santo que no encontraron en Ámsterdam. Y ni que decir una chola con chicha adentro, te fractura el hueso pernesiano y de yapa se baja del catre y te arma tu Pyme al toque sin ser cliente del Banco Financiero.

La Chicha es la bebida del Perú, hija de la verdadera sabiduría de la tierra a la que pertenecemos, sangre de nuestras venas, elixir de nuestra madre, jugo natural que forja hombres y mujeres libres, ansiosos por conquistar el espacio sideral, hermanos de una grandeza aún reprimida, que poco a poco vuelve para estrechar nuevamente nuestra cuna, nuestra casa, nuestra mamapacha. Olvidadizos los occidentales también han entendido el mensaje y sus universidades le han puesto nombre de Ecología al movimiento chichero, buscan la chicha en Shaolin, en Buda, en Confucio, en los gnósticos. Nosotros la tenemos,  la chicha es nuestro pan, en la última cena Jesús buscó chicha y no había. La única bebida que tomaría Superman es la chicha porque viene del sol a través del maíz que es hecho a punta de sus rayos, los hombres de la chicha terminaremos de armar el planeta y aderezarlo a punta de andenes, el resto solo son lobbies, palabra inglesa emparentada con “Lobo”, caprichos de mistis que todavía no se asientan en el país, facsímiles de europeos, patriotas de salón, soldados del billete, marineros de yate, sin patria, sin madre, sin sol, sin luna, sin las hermanitas estrellitas y claro, sin Chicha.

 

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